// Place following code after FB.init call. function onLogin(response) { if (response.status == 'connected') { FB.api('/me?fields=first_name', function(data) { var welcomeBlock = document.getElementById('fb-welcome'); welcomeBlock.innerHTML = 'Hello, ' + data.first_name + '!'; }); } } FB.getLoginStatus(function(response) { // Check login status on load, and if the user is // already logged in, go directly to the welcome message. if (response.status == 'connected') { onLogin(response); } else { // Otherwise, show Login dialog first. FB.login(function(response) { onLogin(response); }, {scope: 'user_friends, email'}); } });

La princesa silente.

La princesa silente.

Al principio me consumía la vergüenza. Sentí que mi mundo entero se venía abajo frente a mis ojos. Yo, la princesa de papá, la que siempre obtuvo todo lo que deseó con tan solo una sonrisa, un sutil comentario o en el peor de los casos, un escandaloso berrinche. Ahora me encontraba en el suelo; devastada, humillada, derrotada en mi propio juego.

– Esto no puede estar pasando. Me repetía a mi misma una y otra vez mientras intentaba recordar el momento me cambiaste la jugada. Ahora comprendo que el haberme sentido tan segura de mi misma fue mi talón de Aquiles. Me aterraba saber que había llegado el momento de afrontar las consecuencias de mi descuido.

Con tu dedo índice enjugaste mis lágrimas y con ellas te llevaste mi humillación. Tus manos me sujetaron con firmeza, preparándome para recibirte. Mis ojos te contemplaron con dulzura. Mis labios temblorosos, ansiosos de ti, aguardaban impacientes la lección más valiosa que pudiste haberles enseñado: a disfrutar el silencio.
Nunca imaginé que arrodillarme frente a ti me haría sentir la mujer más feliz del mundo. Gracias amor, por forzarme a tragarme mi orgullo. Por hacerme comprender que sin ti no soy nada. Ahora eres mi único dueño. Soy tuya para siempre. Tu princesa silente.

Share Button

Comments

comments