// Place following code after FB.init call. function onLogin(response) { if (response.status == 'connected') { FB.api('/me?fields=first_name', function(data) { var welcomeBlock = document.getElementById('fb-welcome'); welcomeBlock.innerHTML = 'Hello, ' + data.first_name + '!'; }); } } FB.getLoginStatus(function(response) { // Check login status on load, and if the user is // already logged in, go directly to the welcome message. if (response.status == 'connected') { onLogin(response); } else { // Otherwise, show Login dialog first. FB.login(function(response) { onLogin(response); }, {scope: 'user_friends, email'}); } });

Fantasía textual sin límite.

Fantasía textual sin límite.

Auto-pseudo-iluminación exaltante de una fantasía textual sin límite.
Tuve un momento de flaqueza y ebriedad en el cual decidí compartirles una pequeña fracción de mis pensamientos filtrados a texto diferido… pero, el estúpido App de Instagram crasheó de manera escandalosa, probablemente por mi pésimo dominio del Spanglish a las 2 de la mañana y mi distracción pseudoautística de divagar por varios minutos, sin mover mis dedos o mis párpados frente al pálido brillo de mi pantalla inteligente. El punto es; que tras un prolongado momento de agonía y verdad divina, los pensamientos que creía previamente inmortalizados para siempre sobre mi álbum de vanidad instantánea se convirtieron en polvo estelar, arrastrado por la brisa del espacio tiempo hacia el abismo sin fondo de la entropía; ese obscuro agujero que devora toda verdad, belleza y luz, hasta ahogarla en un profundo grito de lágrimas y olvido.

En resumen, estoy segura de que lo que estaba escribiendo era muy importante, al grado de poder jactarme de que sería la clase de one-liner que definiría a toda una generación, pero lamentablemente, ni yo ni el mundo lo podrán leer jamás. Quizá dentro de cinco mil años los planetas se realínien y alguna otra entidad textual tenga el valor de enunciar las palabras que esta noche he dejado hundirse en la fosa fétida de mi podrida mente dañada.
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Los espero en marzo 21, cuando la primavera nos haga renacer juntos en la nube de los sueños. Cuando el estiércol se convierta otra vez en flor, en nueva vida para tomarnos de la mano y volver a soñar juntos. Esta soy yo extrañándoles, desquehacerada y sin filtros a las 2 de la mañana.

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