// Place following code after FB.init call. function onLogin(response) { if (response.status == 'connected') { FB.api('/me?fields=first_name', function(data) { var welcomeBlock = document.getElementById('fb-welcome'); welcomeBlock.innerHTML = 'Hello, ' + data.first_name + '!'; }); } } FB.getLoginStatus(function(response) { // Check login status on load, and if the user is // already logged in, go directly to the welcome message. if (response.status == 'connected') { onLogin(response); } else { // Otherwise, show Login dialog first. FB.login(function(response) { onLogin(response); }, {scope: 'user_friends, email'}); } });

cacciatrice.

cacciatrice.

Toda la tarde estuviste preparándote para el momento crucial, tu gran noche.

El peinado, los zapatos, el vestido que te costó la mitad de tu quincena pero sabías que era el único que lograría el truco: tu gran noche.

Llegas al antro desconcertada y te das cuenta de que estas rodeada de millennials a quienes le doblas la edad. no importa, esta es tu noche y nadie te detendrá para alcanzar tu objetivo: ese que te ha robado el sueño toda la semana y te alegra las mañanas cada que piensas en él.

La barra está repleta, una jauría de lobeznos te desnuda con la mirada desde la penumbra asfixiante de la madrugada.

Sientes que te ahogas en un mar de inseguridad, muestras de cariño no solicitado y un horrendo trago de lo que aparenta ser vodka con escencia de mango.

De pronto, entre siluetas seductoramente deformes, el tiempo se detiene. Estás expuesta, sus ojos son como un par de arpones que se clavan en tus caderas.

¡Pánico! ¿Acaso no veniste aquí a devorarte el mundo de una sola mordida? Te sientes presa, víctima involuntaria de esos ojos azules, los que tanto fantaseaste en días anteriores.

De pronto recapacitas. Estás a merced de los brazos de un hermoso monstruo que te hipnotiza con su larga y viscosa lengua de poeta demoniaco.

El ritmo del tambor tampoco ayuda, inunda tus sentidos mientras que el dulce licor posee tus extremidades, convirtiéndote en una frágil marioneta entregada a la danza; manifiesto vertical de tu insaciable deseo horizontal.

Estás perdida, Angélica. ¿Qué vas a hacer ahora?

Escúrrete entre la gente, cual roedor atemorizado. Hazlo antes de que la cazadora se convierta una vez más en presa de sus propias fantasías. Escapa a tu mundo de cuentos, en donde eres la princesa que siempre obtiene lo que quiere y de vez en cuando lo que necesita.

Esta fue una noche abrumadora. Al menos no perdiste tu valiosa corona.

El Uber a casa será una travesía vergonzosa, en silencio.

Share Button

Comments

comments