// Place following code after FB.init call. function onLogin(response) { if (response.status == 'connected') { FB.api('/me?fields=first_name', function(data) { var welcomeBlock = document.getElementById('fb-welcome'); welcomeBlock.innerHTML = 'Hello, ' + data.first_name + '!'; }); } } FB.getLoginStatus(function(response) { // Check login status on load, and if the user is // already logged in, go directly to the welcome message. if (response.status == 'connected') { onLogin(response); } else { // Otherwise, show Login dialog first. FB.login(function(response) { onLogin(response); }, {scope: 'user_friends, email'}); } });

Invasión

Invasión

En medio de aquel enjambre de mosquitos, mi sangre envenenada encontró la armonía. Figuras aleatorias, compuestas de pequeños puntos flotantes, se dibujaron sobre el horizonte. La invasión había comenzado y yo era el objetivo a conquistar. El pánico se apoderó de mi sangre, sabía que el dolor estaba por llegar. Mi piel terrícola, débil por naturaleza, comenzó a transformarse en un valle cubierto por cráteres. – Resistirse es inútil, entrégate a sus diminutos colmillos. Pensé. – Disfruta de su dulce toxina, penetrando tus poros, envenenándote para siempre con su punzante conjuro. Dolor, dulzura y una comezón que raya en la demencia. Estos son los elementos que complementan esta travesía. Hoy soy parte de ellos y ellos son parte de...

Tercera llamada, comenzamos.

Tercera llamada, comenzamos.

Tus dedos largos y hábiles golpetean con pasión el marfil cuidadosamente ordenado en una larga fila. El aroma a abeto aún puede sentirse en el aire con cada delicado choque del fieltro contra el delgado metal. Historias de los bosques de Viena, heroicas batallas cubiertas de gloria y pasión olvidadas. Cierro por un instante los ojos. De pronto, me encuentro corriendo descalza sobre un extenso campo de flores, el sol de la tarde acaricia mis cabellos, me nutre con su luz como lo hizo con mis ancestros. Las flores son de color violeta, algunas de ellas aún no han nacido, continúan siendo un pequeño botón en espera de que el Padre Tiempo las convierta en efímeras obras de arte. Corro cada vez con más fuerza, ahora dando pequeños saltitos mientras doy...

Maleza Mental

Maleza Mental

La maleza ha comenzado a cubrir el jardín. Las hojas de los árboles cada vez se asemejan más las páginas de mis libros viejos, amarillentos, con aroma a polvo y recuerdos. No puedo recordar la causa de este descuido, tan solo se que han pasado meses sin darle amor a mi jardín, a nuestro sueño compartido. Supongo que es normal que mi vida “real” se interponga a veces con mi trabajo de ensueño: compromisos sociales, la remodelación de mi alcoba, el extraño sabor de boca que me dejan esas conversaciones a media noche con perfectos desconocidos. Es inevitable que ambos mundos se permeen a su contraparte. Es de esperarse que el conejito de la luna me sonría cuando me asomo por la ventana en medio de mi insomnio de martes por la madrugada, sin...

La princesa silente.

La princesa silente.

Al principio me consumía la vergüenza. Sentí que mi mundo entero se venía abajo frente a mis ojos. Yo, la princesa de papá, la que siempre obtuvo todo lo que deseó con tan solo una sonrisa, un sutil comentario o en el peor de los casos, un escandaloso berrinche. Ahora me encontraba en el suelo; devastada, humillada, derrotada en mi propio juego. – Esto no puede estar pasando. Me repetía a mi misma una y otra vez mientras intentaba recordar el momento me cambiaste la jugada. Ahora comprendo que el haberme sentido tan segura de mi misma fue mi talón de Aquiles. Me aterraba saber que había llegado el momento de afrontar las consecuencias de mi descuido. Con tu dedo índice enjugaste mis lágrimas y con ellas te llevaste mi humillación. Tus manos me...

Aviso importante.

Aviso importante.

Queridos Linearilovers: Es un placer para mi el despertarlos cada mañana con un lindo mensaje de optimismo y alegría para que su día sea una grata experiencia. Intentar, a mi muy particular manera, de crear un mundo mejor en el que todos podamos ser felices. Es este gusto de sentirme leída, de saberme imaginada, el combustible ideal para mantener siempre mi frente en alto y mis pies flotando a ras del suelo. Sin embargo, lo más importante para que yo escriba, no es es el tener una audiencia, no es el recibir múltiples elogios, comentarios o hermosos regalos. Más allá de la enervante sensación que me provoca su retroalimentación; lo esencial es escribir lo que brota de mi alma. En estos últimos meses he sentido que a pesar de gozar de una gran...